Una desilusión llamada Unión Magdalena, tiene la maldición del último minuto

Santa Marta-Magdalena

Para los entendidos en la materia, el marcador de este jueves en el Sierra Nevada, entre Unión Magdalena y Deportes Quindío fue justo.

La poca cohesión sobre todo de zona de volantes a la ofensiva fue constante durante el desarrollo del encuentro. Ni el regreso de Ricardo Márquez, ni el estreno de las luminarias lograron que el público asistente saliera con una mejor perspectiva con relación al anterior juego ante Tigres.

En la mente del hincha se rememoró las instancias finales de la Liga 2019, cuando en dos partidos Unión cedió terreno en los últimos minutos, y esto corroboró para el descenso.

Lo único rescatable a la luz del análisis fue la mejoría que tuvo el sistema defensivo, sobre todo en los centrales Stewar Mena y Germain Peña, quienes en la mayoría de mano a mano salieron gananciosos.

El gol del Unión llegó en la parte complementaria y fue casi que un grito a la esperanza, debido a las escasas llegadas con claridad que tuvo el local ante el portero cuyabro. El balón lo tomó Luis Narváez y lo mandó a la red, desde los doce pasos y registrando así su segundo gol con la institución samaria en lo que va del 2020.

Sin embargo, la ‘medio’ ilusión duró poco, tras generarse una situación de riesgo en las postrimerías del juego, una pelota que al cierre evacua con la mano James Castro, y sin titubear el árbitro decretó la pena máxima.

El ejecutante fue Jesús Figueroa, que la embocó en el minuto 90+5 venciendo la resistencia de Ramiro Sánchez y de paso dejando un sin sabor en propios y entendidos, máxime por la manera poco dúctil y fría como Unión planteó el partido en el Sierra Nevada.

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